SAN SEBASTIÁN

 
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DÍA 1: SAN SEBASTIÁN

Nos levantamos muy temprano para ir a ver el amanecer desde el Peine de los Vientos (esculturas de Chillida). A las 6:30 de la mañana ya estábamos en la bahía listos para recibir al sol.

Hicimos unas fotos, grabamos las primeras imágenes del video que documentará este viaje, y volvimos al hotel para desayunar.

Un rato más tarde nos recibió Gabriella Ranelli, una de las 10 mejores guías gastronómicas del mundo según el Wall Street Journal, para acompañarnos en nuestra primera actividad: ¡taller de pintxos! 

Comenzamos yendo al mercado de La Bretxa, en el Casco Viejo de San Sebastián, para comprar pescado. Luego fuimos a comprar algunos de los ingredientes que utilizaríamos en el taller, como champiñones o espárragos blancos. Gabriella también nos llevó a algunas tiendas especializadas, de estas chiquititas pero en las que saben muy bien lo que venden, a probar quesos y embutidos.

Pasamos un rato de lo más agradable. A mi me encanta visitar mercados y hace ya tiempo que me propuse aprender a cocinar. En los viajes siempre intento traerme alguna receta para hacer en casa, pero la verdad es que nunca había tenido la suerte de llevar a alguien como Gabriella al lado explicándome lo que se esconde detrás de cada ingrediente.

Es una experiencia muy recomendable.

Mientras tanto, el chef Josetxo Lizarreta nos esperaba en la cocina de la casa de Gabriella.

Lo primero que nos enseñó a preparar fue el pintxo Gilda, uno de los imprescindibles de esta zona, y que recibe su nombre de la película ya que es “salado, verde y un poco picante”. También preparamos un aperitivo a base de espárragos blancos que era una delicia. Y anchoas, y champiñones, y más pintxos. Y luego nos sentamos todos a comer.

Esperando a que Txema de el visto bueno...

También recuerdo una bebida a base de ¿fresas y requesón? No estoy segura, esta parte la tengo borrosa. Ah sí, también llevaba alcohol. Se que me tomé varios de esos, y que Ignacio intentó agredir a Joan con un sifón.

Cuando ya no fuimos capaces de comer más, nos despedimos de Gabriella y nos fuimos a callejear por el Casco Viejo. Esta vez sí que nos llovió pero aún así disfrutamos del paseo. Sobre todo los que le habían dado con ganas al Txakolí en la comida…No digo nombres, ellos saben perfectamente quienes son.

"Esto... ¿yo era vegetariana o no?

Y por la noche fuimos a cenar a la sidrería Sagardotegi en Astigarraga. ACTUALIZACIÓN: Perdón, a la sidrería ASTARBE. Gracias a @gaizkabilbao ahora se que Sagardotegi significa sidrería en euskera, y como bien hemos razonado por Twitter, sería un poco raro llamarla sidrería “sidrería”.

Allí nos enseñaron el ritual del Txotx: consiste en levantarse de la mesa en grupo y llenar los vasos con la sidra que sale a presión de la kupela (cuba) a una distancia de 1’5 – 2 metros cada vez que alguien grita la palabra “¡Txotx!” o “¡Mojón!”.

Así que ahí estábamos los 4, sidrería arriba, sidrería abajo, vaso en mano.

Por respeto a nuestros anfitriones y a los lectores, no voy a decir lo que contuvo en un momento dado en la mano de Txema.

Lo que me gusta de este ritual es que ha sido así desde hace siglos, y al repetirlo te hace sentir que formas parte de la historia. Resulta divertido pero a la vez tiene algo de trascendente. Aunque yo sólo llené mi vaso una vez. Suficiente alcohol por un día.

Para cenar nos sirvieron un chuletón que pesaba más que mi cabeza, pero es que ya sabemos como es la gente del norte…  :-)

Y una vez más, cuando ya estuvimos bien redondos, nos montamos en el coche y emprendimos el camino de vuelta a San Sebastián para dormir por segunda noche consecutiva en el hotel de las estrellas: el Astoria 7.

Además por el camino no tuvimos ningún susto con los ertzaintzas, ni tentamos a la suerte dando más vueltas de las necesarias en las rotondas ni nada de nada… Mira tú qué bien.